martes, 14 de agosto de 2012

SANGRE BREVE


El cuarto de la puta se recorría entero en dos pasos: Dos a la izquierda, dos a la derecha. También podías hacerlo adelante o atrás, solo dos pasos podías dar en aquel cuarto con olor a mierda de paloma. 
Ella salió del baño totalmente desnuda; tomo un cigarrillo de la mesita de noche, se tendió en la cama y fumó en silencio. 
Yo solamente quería mirarla, así que le pregunté: 
-¿Cuánto cobras por una hora?
-No mucho mamita-la mujer exhibía su negra sonrisa desdentada-Si terminas rápido lo dejamos en veinte, ¿Qué tal?
-Muy bien-Empecé a desvestirme-Esto será rápido.
Ella dejó el cigarrillo en el cenicero y se acercó a mí. Antes de que pudiera besarme le abrí la garganta de un navajazo.
La sangre me bañó completamente la cara y los pechos. Ella abrió los ojos desorbitados, sin poder creer lo que sucedía, las manos aferrándose al cuello tratando con desesperación de cerrar la brecha por donde se desangraba.
La dejé morir en silencio. Luego fui al baño y tomé una ducha.
Al salir me vestí, volví a mirarla otro rato; parecía una muñeca vieja, roja y desnuda.
La miré un minuto más; luego me fui tan calladamente como llegué.
Volví a la calle, escuché el aullido de la noche que siempre espera.