viernes, 30 de diciembre de 2011

TRES DE SANGRE




   Como se queja la gente en los hoteles de mala muerte.


  Que si el estacionamiento, que si las llaves, que si la puta no colabora y en vez de hacer sexo los roba y se larga. Todas las noches hay un rosario de cabrones quejándose por todo. Y pensar que solo van por una hora aspirando echar siete polvos y ni dejan propina, pero no se olvidan de llevarse el jabón y las toallas con olor a lejía.


   - Pancho, apaga el televisor del dieciséis, que al viejo no se le para con las películas!

   - jajaja.. y como no chico! Trajo 50 gramos de mercancía de la mejor, ya mandó a buscar más cigarrillos. 

   - Vete. Luego revisas el tres. No sé qué pasa con el jodido cuarto ese.


    El aire acondicionado no enfriaba en esa habitación. Pero era el cuarto que más pedían, siempre había parejitas que buscaban el cuarto tres fijo, sobre todo los sábados. Era el único con vista al garaje y el único con ventanas corredizas.


   - Allí están los cigarros del vejete. Voy a ver qué pasa con el aire.


   - Toca primero Pancho eh? Hay un tipo con dos rubias del chino. y hace media hora que joden.


   Pancho subió las escaleras.  En dos saltos estuvo al frente de la puerta, tocó. Tac, tac, tac. Esperó... Tac, tac. Se encogió de hombros. Tac, tac! La puerta entreabierta se abrió, Pancho opto por asomarse. 


    Las mujeres estaban desnudas en la cama, una con un cuchillo clavado en medio de las tetas. la otra estaba encogida casi a los pies de la primera, parecía como si estuviese dormida, pero no. Tenía la espalda cosida a puñaladas. Toda la cama era carne y sangre. Todo el cuarto tres era un rio rojo.


   Del tipo ni pista. Nadie le vio entrar y nadie le vio salir, eso fue lo que le dijimos a la policía.


   A las dos semanas el tipo volvió al hotel. Pagaba 150 a la primera que le llegase. 


   Ni la loca maruja quiso acompañarle. 


  - Yo no me meto al tres. Demasiado calor en ese cuarto hijo de puta.