jueves, 11 de agosto de 2011

EL HIJO DE SAN JONÁS




En la medicatura de San Jonás mártir se formó el zaperoco del año un Lunes, cuando nació el primer hijo de Filomena Govea.
  En un pueblo donde la negrura abunda como las piedras del río y los ojos negros lo primero que se le ve a un muchacho recién nacido, el vástago de Filomena llegó al mundo blanco como la leche y con los ojos azul cielo.
  Azul se puso el doctor, la enfermera, los vecinos, el marido, el alcalde y las viejas lengua larga de un pueblo demasiado pequeño y caliente. Todos a una miraron al único par de ojazos que conocían, tan azulitos como el añil de 2 centavos....
  Atanasio, el cura del pueblo.
  Atanasio, párroco del pueblo desde hacía más de diez años. llegado de la península ibérica con tan solo su juventud y una maleta de cuero gris por todo equipaje. En una década hizo suyas las almas de los fieles pueblerinos y el corazón de sus ingenuas mujeres.
  La ráfaga de chismes y comentarios no pasaron de largo por la puerta de su iglesia, calladamente conservó la calma y espero a que la divina providencia le dijese que hacer para salir del embrollo en que se había metido.
  Y todo por andar dándole catecismo a Filomena en noches azules de luna creciente, en una sacristía plagada de santos cómplices.
  El día domingo el curita Atanasio se puso su sotana roja de gala y se preparó a celebrar la misa. la iglesia se llenó hasta la empuñadura de fieles, averiguadores y chistosos, todos esperando que algo bueno sucediese.

  El cura sabía que lo iban a encarar, que la tardanza era que llegase el ofendido marido, machete en mano, para que su adorado ministerio terminase. Con voz pausada y sudando a mares comenzó:
-Antes de celebrar los sagrados misterios reconozcamos...
-Diga de quien es el muchacho padre!!
-Nuestros pecados...
-Ande padre diga!!
-Yo confieso, ante Dios todopoderoso...
-Diga padre de quien es el muchacho!!!
 -Y de quien va a ser hermanos míos- replicó suavemente Atanasio- Es hijo de San Jonás Mártir. Es el hijo de nuestro santo patrón y un milagro de Dios todopoderoso!! Tráiganlo mañana para bautizarle y dar inicio a las fiestas patronales de nuestra comunidad!
  Ni que decir tiene que el pueblo entero se olvidó de hacer más preguntas. Solo quedaba espacio para la fiesta y el aguardiente que correría a cántaros en los próximos días.
  Al niño lo bautizaron en medio de una algarabía popular que duro más de una semana. Hasta el mismo Atanasio, el apacible curita español, en silencio daba gracias a San Jonás por salvarle el pellejo y la sotana.
  Así decidió solemnemente Atanasio en sagrado secreto de confesión, seguir sembrando la semilla de Dios.
  En los siguientes años, brotaron de lo más profundo de mi tierra, en cada rincón de mi América mestiza, miles y miles de hijos e hijas de San Jonás Mártir. Los hijos bellos de mi continente adornado de leyendas e historia. De negros cabellos al viento ondeantes, de piel blanca y tersa.
  De ojos cristalinos y limpios que brillan como estrellas... en noches sin luna.

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